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viernes, 16 de noviembre de 2007

Un nuevo mercado: de los consumidores.

Claudio A. Mora García
Estudiante de Economía, UCR
Escritor asociado de EyP.

De igual forma que Martin Luther King tenía un sueño, yo también tengo uno: un nuevo modelo de comercio internacional.

¡Debemos escoger!: beneficiar a los consumidores (un comercio más libre) o beneficiar a los productores (un comercio más restringido).

La historia ha demostrado que las medidas aplicadas hasta ahora han estado enfocadas a darles mayores beneficios a los productores antes que a las personas. Si las medidas no estuvieran enfocadas a protegerlos, entonces no habría razón para otorgar subsidios a productores nacionales (como es el caso de USA y la UE), o mantener cuotas de importación (como ocurrirá en muchos productos agrícolas con el TLC), o imponer altos aranceles a las importaciones (como sucede en Costa Rica con los productos avícolas, algunos granos, los automóviles, etc).

El nuevo modelo que propongo es uno enfocado a darles mayores beneficios a los individuos. Para lo cual se deben tomar las siguientes medidas:

1. Disminuir los aranceles a tasas próximas al nivel de libre mercado: darle libre entrada a las importaciones. Así, todos nosotros podremos escoger libremente cuál bien realmente es el que preferimos, y nuestra decisión no necesariamente estará forzada creando un sesgo de selección. La mayor disponibilidad de bienes, sumada a una reducción en los precios se convertiría en una mayor satisfacción de necesidades.

2. Eliminar todo tipo de impuesto a la producción interna, inclusive los subsidios y las cuotas a las importaciones. Ya que distorsionan el sistema de información de precios del mercado y no le causan ningún bien al consumo. La única consecuencia de eliminar estas trabas sería un aumento en el bienestar.

2.1. Además, la eliminación de impuestos, subsidios y cuotas le permitirán al individuo, primero adquirir bienes y servicios a un precio ‘real’ y no a uno que le mienta, y segundo que su decisión no esté sesgada por alguna institución en favor o en contra de algún bien en especial.

3. Fomentar una mayor competencia en el mercado: evadir todo tipo de asociación o gremio de productos que intenten organizarse.

3.1. Esto elimina el poder del mercado concentrado en unas pocas manos: se estimula la competencia y los precios disminuyen. Además nos evitamos la posibilidad de que empresas sumamente grandes, como la Florida Co., sean fijadoras de precios y puedan generar beneficios sumamente altos en detrimento de todos los que consumimos cerveza… perdón, agua Cristal y Tropical.

4. ¡E imponer restricciones a las exportaciones! El aumento en las importaciones y el aumento en la oferta interna generaría reducciones en los precios: el costo de comprar bienes también se reduce. ¡Y todo es más barato!

Por supuesto que esta utopía será muy difícil de implementar por diversas razones. Una de ellas es la limitada fuerza de negociación que poseemos el grupo de los consumidores versus el diminuto grupo de productores que lucha enérgicamente por defender sus intereses. Es muy difícil crear “el grupo de consumidores de arroz” con el fin de combatir al “grupo de productores de arroz”: ¿cuántos consumidores de arroz hay en Costa Rica, versus la cantidad de productores de arroz? Pero aún así, ¡¿a quién no le gustaría poder comprar arroz a precios menores que el actual?!

Por estas razones, será muy difícil tener tal cosa como un nuevo mercado, enfocado en los consumidores antes que en los productores. Porque dificultan la única cosa que tanto nos beneficia a todos nosotros: la competencia.

Yo mismo no recomiendo hacerlo ya que su implementación no es del todo buena para una economía. Claramente esto es un sueño. No quiero sonar extremista, pero si no comparamos el negro con el blanco nunca nos hubiéramos descubierto el gris. Yo lo que he querido hacer aquí es incorporar los colores a la discusión.



EyP

domingo, 29 de julio de 2007

Libertad y democracia.

Claudio A. Mora García
Estudiante de economía, UCR.

El inicio de la actual democracia se haya en la democracia liberal. Es el principio del excelente legado político del que gozamos hoy la mayoría de los países, y por lo que pelean pueblos y comunidades enteras.


La democracia liberal no fue un acontecimiento político aislado, sino que estuvo fuertemente influido por su contexto. El liberalismo económico empezaba a ser un fuerte ingrediente en las prácticas de ese entonces. Se privilegiaba el derecho a escoger nuestro destino, y se repudiaba ser sumisos a una sola persona o grupo de personas.


Sí, el liberalismo, el mismo que odian ciertos diputados y grupos de presión costarricenses.

Su inicio fue marcado por una fuerte explotación del proletariado, pero el sistema se perfeccionó a tal punto que fue llevado a un sistema que unió lo liberal y lo social al mismo tiempo. Al día de hoy quedan ciertos detalles por corregir. Empezando por un mejor entendimiento del mismo.


El liberalismo es más que empresa privada, el liberalismo es una necesidad de toda nación que desee mantener un régimen democrático que guíe las decisiones. El liberalismo es libertad en la toma de desiciones. La misma iglesia católica se rige por una pauta liberal: nos permite escoger entre el bien y el mal, ellos lo llaman “libre albedrío”. En el ámbito económico, no se nos obliga a escoger alguna empresa en especial. En lo político, cuando se nos obliga a escoger un solo partido político, la ausencia de la democracia se torna lo básico, y el no-liberalismo la sigue.


La necesidad de opciones y la libre elección entre ellas son pirales fundamentales para el funcionamiento de la democracia. En el tanto los ciudadanos no tengan una cultura de libre elección y de multiplicidad de opciones, nunca se podrá dar una efectiva democracia, y las desiciones tomadas no reflejarán las preferencias de los electores. Por tanto, toda aquella nación que privilegie las desiciones que se demuestren como mayoritariamente preferidas por medio de votaciones ocupará mantener un sistema liberal de toma de desiciones.


Liberalismo y democracia es un binomio, no un efecto causal.


Por tanto, aquellos políticos, grupos políticos y grupos de presión que creen en los sistemas de gobierno donde no exista la libertad y donde las desiciones no se tomen de forma liberal, no creen en la democracia y, tal como Nietzsche, toman al pueblo y al ser humano en general como incapaz e inadecuado para tomar desiciones, por no saber lo que quieren. Creen que todos nosotros somos personas sin cerebro que no sabemos lo que queremos. Y por ello, adjudican el completo control al Estado en vez de otorgárnoslas a nosotros, el pueblo, quien posee el poder.


En cambio, en el sistema liberal se elogia al pueblo, otorgándole el derecho a elegir por medio de un libre mercado lleno de múltiples opciones. Mediante un pluripartidismo y un voto secreto se nos permite tomar desiciones acerca del futuro del país. Inclusive este 7 de octubre se nos concederá mayor libertad.


Actualmente grupos políticos se encuentra en contra del sistema, más que en contra del TLC. Están opuestos a prácticamente todas las instituciones públicas, muchas veces olvidando todas las cuestiones antes descritas. En ellos yace una fuerte oposición al sistema liberal vigente en Costa Rica, y, por tanto, toman al pueblo tan solo como pueblo.