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miércoles, 20 de febrero de 2008

Falacias y ofensas

En referencia al artículo publicado el 20 de febrero por la Secretaria General del Partido Acción Ciudadana, Teresita Aguilar Mirambell, deseamos manifestar nuestra indignación por la argumentación falaciosa y discriminatoria hacia la mayoría de la juventud costarricense que prolifera en dicho artículo.

Primero. Según lo aprendido en nuestra casa de estudios (UCR) su argumento presenta muchas fallas de construcción, es decir su artículo concentra falacias discriminatorias y ofensivas.

Asegura usted, doña Teresita, que “la juventud inteligente, visionaria y con ganas de arreglar este país votará ineludiblemente por el PAC” Nosotros le aseguramos que no votamos en las elecciones pasadas ni pensamos votar en un futuro por el partido en el que usted milita. Acaso, doña Teresita ¿por disentir en la afiliación política dejamos de ser mas o menos inteligentes?

Debemos decirle que en sentido estricto su anterior argumento presenta una falacia denominada “de generalización apresurada”. El no votar por el PAC no significa una carencia de capacidad intelectual, todo lo contrario, es producto de un ejercicio de análisis de la coyuntura política y de las diferentes ideologías que abundan en el espectro de la población juvenil.

Consideramos que usted se contradice al plantear la libertad como un valor fundamental en el sistema político costarricense, y en renglones inferiores ataca la posibilidad de manifestar por medio del voto una opinión que diverge de la de las otras personas.

Además, estimada señora, en un artículo en el que usted se muestra indignada por el trato discriminatorio y poco ético que según usted incurre un periodista, hace usted aseveraciones hirientes contra de la población que tendremos la responsabilidad de heredar este país. Le recuerdo que somos 1.600.000 personas según una encuesta publicada esta semana por el MCJD. Imagínese que todos los votos del PAC recibidos en las pasadas elecciones no alcanzan ni siquiera la mitad de este número. Siguiendo la línea de su argumento debemos pensar que todo aquel que no votó por su partido en los comicios pasados, ni es visionario, ni desea solucionar los problemas de nuestro país. ¿Cómo pretende reclamar respeto a un periodista, si usted no se lo brinda a la apabullante mayoría nacional?

Con el respeto que usted se merece, exigimos el respeto que nos merecemos. Esto con el único fin de alimentar la democracia costarricense, y en fidelidad a los mas altos valores que ennoblecen a nuestra patria y de los que estamos seguros que usted también se siente orgullosa.

Carlomagno Burgos Vargas
Carlos Eduardo Astorga Cerdas

Estudiantes. UCR


EyP

lunes, 1 de octubre de 2007

Referendo: verdadero significado

Carlos Astorga
Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho, UCR
Escritor asociado de EyP

Publicado en La Nación.

Si bien es cierto que la discusión relativa a ventajas y desventajas del TLC es clave para la correcta decisión del pueblo, no basta si queremos dar al referéndum su justa dimensión y valorarlo por su propio peso. En efecto, el referéndum será el termómetro de la democracia como institución, como régimen político nacional.

Nuestro régimen tiene decenios de estar funcionando de manera regular, pero ahora hay un cambio fundamental. Es la primera vez que, como pueblo en pleno, tomaremos una decisión de política pública. Según ocurran las cosas, este ejercicio conduce al éxito o al fracaso de nuevas prácticas, al arraigo de una nueva costumbre, de una tradición, de una manera de pensar. Por eso el momento es decisivo.

Pero hay más: la confianza en el sistema se medirá por la participación. No sabemos quién ganará, lo importante aquí es ver cuántos corazones latirán ese día, al punto de llevar los cuerpos hasta las urnas. En la medida en que participe la gente, en esa justa medida latirá el corazón del régimen democrático. ¿Cuál corazón es más importante? ¿El del SÍ, el del NO? Creo que el corazón de la nación. Si, constitucionalmente, en ella se deposita la responsabilidad de ordenar políticamente al país, creo vital que ese corazón lata con toda fuerza el 7 de octubre.

Grave error. Debemos tener presente que está en juego la legitimidad del sistema. Por eso, comete un grave error quien juzgue el acontecimiento como una circo partidario, un carnaval de banderas, una fiesta de encuestas y opiniones desmesuradas o una telaraña de razonamientos, ya tengan por origen esos errores, la mas reflexiva de las mentes o el más colérico de los metabolismos.

Si bien lo que mueve al sistema, con frecuencia, es la lucha por el poder, debemos trascender la visión marxista y dejar de ver en este proceso un conflicto entre la clase hegemónica y el proletariado. Para esto, debemos recordar que nuestra República es una organización democrática, donde todos debemos sentirnos dueños de lo que aspiramos ser. Cada posición es muy respetable, pero lo será más en la medida precisamente en que mueva a los corazones hacia los centros electorales.

El referéndum mostrará si somos, en realidad, lo que decimos ser. Y si, en efecto, lo somos, debemos enrumbar la nave hacia una democracia real, perfeccionar las condiciones económicas, sociales, culturales, que son básicas para hacer efectivo el principio de igualdad. Si el resultado muestra que no somos lo que creíamos, preocupémonos. Tendríamos por delante la responsabilidad de diseñar, más que un sistema político, una identidad.


EyP