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lunes, 8 de octubre de 2007

Un análisis preliminar (a mano alzada)

Roberto J. Gallardo N.
Escritor Invitado
tomado www.roberto-gallardo.blogspot.com

Cuando se celebran procesos electorales, sobre todo como el que culminó con el referéndum del 7 de octubre, es fácil caer en la tentación de tratar de ofrecer LA explicación final, mostrar la bala de plata que produjo un desenlace específico. Lo cierto es que el resultado del domingo 7 de octubre vienen fraguándose desde hace meses, y que es difícil explicar el comportamiento de un ciudadano que se resiste a ser encasillado en conductas políticas predecibles.

Pero hay algunos elementos que no pueden ser ignorados. La publicación del ya famoso memorando sin duda tuvo un impacto en la intención del votante, como posiblemente también lo tuvo la polémica acerca de la posibilidad de renegociar el tratado. En el primer caso, evidentemente el favorecido fue el “No”, aunque a la larga el argumento de la inmoralidad aplicable a todos los partidarios del “Sí” terminó perjudicándolo; en el segundo, la incertidumbre que generó la discusión sobre la posibilidad de renegociar el tratado y de la estabilidad de las preferencias comerciales otorgadas en el marco de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que incluso se trasladó allende nuestras fronteras, puede haber favorecido al “Sí”, en tanto el “No” nunca pudo ofrecer una prueba contundente de la factibilidad de esa renegociación y de la extensión de las preferencias unilaterales otorgadas por un Gobierno estadounidense igualmente dividido sobre el tema.

Otro elemento a considerar en esta última semana del proceso fue la publicación de una encuesta en la que el “No” dejó de ser una simbólica forma de protesta y se convirtió en una opción real de poder. Esto tuvo algunos efectos evidentes: re-energizó al “Sí” que ejercitó su músculo organizacional de manera eficiente el día de las elecciones, e hizo reconsiderar su posición a los tránsfugas del memorando, quienes posiblemente consideraron en el último momento que no valía la pena emitir un voto como protesta si esto generaba un peligro que se percibía como mayor. Estos elementos se manifestaron en la aparición de una gran cantidad de signos externos del “Sí” en los dos últimos días, signos externos como calcamonías y banderas que se caracterizaban por ser nuevas, es decir, por haber sido recientemente pegadas en el caso de las primeras, o precariamente colocadas utilizando las ventanillas de los automóviles para prensarlas en el caso de las segundas.

Por último, una implacable campaña del “No” en la última semana llamando a votar contra la corrupción y asociando a los partidarios del “SÍ” con una serie de aspectos negativos puede haber generado dos efectos. Primero, que una buena parte de los partidarios del “Sí” no manifestaran su posición en los días previos al referéndum, intimidados por la descalificación moral proveniente de las filas del “No”; esto lo mostró la encuesta “doble” de Demoscopía publicada el miércoles 28 de setiembre, que obtenía un resultado favorable al “No” en la modalidad de encuesta del orden de los 5 puntos, margen que disminuía a un insignificante 1,6% en la votación experimental. Segundo, algún grupo importante de la población pudo haber reaccionado negativamente al chantaje retórico, y votó en contra de quienes se atribuyeron a lo largo de la campaña, pero sobre todo en la última semana, el monopolio de patriotismo.

Pese a todas estas consideraciones, seguimos ignorando los criterios que este nuevo ciudadano del siglo XXI utiliza para definir sus posiciones políticas. Sabemos con certeza que la consistencia no es su fuerte: dos provincias, Guanacaste y Puntarenas que contribuyeron decididamente a la victoria electoral del actual Presidente en las elecciones del 2006 votaron en contra del tratado; Heredia y San José que no apoyaron a Arias en el 2006 votaron favorablemente el TLC. En las elecciones presidenciales del 2006, 57% de los electores votaron a favor de partidos políticos que apoyaban el tratado, resultado 6 puntos mayor que el obtenido por el “SÍ”. En este contexto, quienes se atreven a hacer predicciones electorales de largo alcance a partir del triunfo del “Sí” entran en arenas movedizas, porque en la Costa Rica política del Siglo XXI tres años es una eternidad.

Se confirma además que un porcentaje de la población ha decidido no participar en la práctica electoral. Como lo había demostrado un estudio del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica, las motivaciones del abstencionista son heterogéneas, por lo que no es posible hablar de un bloque políticamente motivado, como sostienen quienes pretenden restar legitimidad a los resultados electorales –sobre todo aquellos que no les favorecen-, usando la ausencia de un porcentaje importante de votantes. El referéndum demuestra que el abstencionismo no está limitado a procesos político-partidarios, sino que incluye todo espacio de construcción colectiva del futuro nacional. Tal vez ahora se puede iniciar un análisis más amplio que nos permita, ahora sí, adoptar las medidas necesarias para revitalizar nuestra democracia, más allá de las especulaciones políticas de algunos operadores partidistas disfrazados de analistas.

Por último, el TLC ha sido aprobado. Hemos comenzado a escuchar a algunas personas tratando de condicionar o cuestionar este resultado porque fue estrecho (aun cuando haya sido por un margen superior al promedio histórico –excepción hecha de la elección de Abel Pacheco-, de las últimas 4 elecciones presidenciales), cuando lo cierto es que el tema de la aprobación o no del tratado quedó zanjado. Quienes creen que el país está partido a la mitad e alrededor de visiones de desarrollo contradictorias le otorga una articulación inexistente a estos bloques coyunturales, sobre todo del lado del “No”, en donde hay grupos tan irreconciliables como las mujeres a favor del aborto y la Iglesia Católica. Precisamente esa fue una de las debilidades del “No”: salvo un listado de buenos propósitos que nadie en su sano juicio podría rechazar, el “No” nunca ofreció una alternativa concreta: no podía hacerlo porque habría requerido una negociación interna que de entrada no parece fácil.

Lo que es realmente importante es que el mecanismo del referéndum funcionó satisfactoriamente, lo que constituye un hito importante para la historia del país. Desde esta perspectiva, la gran ganadora del 7 de octubre es la democracia costarricense.

EyP

lunes, 1 de octubre de 2007

Felicitaciones

EyP desea felicitar a sus escritores asociados por las publicaciones de sus artículos en los distintos medios nacionales:

Carlos Astorga ................................ Referendo: verdadero significado

Jorge Luis Araya ............................. Muerto el perro… ¿se acabará la rabia?

Juan Carlos Tristán ......................... Dos caras de la misma moneda

Roberto Gallardo (escritor invitado) .... ¿Es posible la reforma del Estado?

Siempre se han distinguido por su excelencia académica y responsabilidad cívica. Además, queremos felicitar a Rafael Monge por su contínuo esfuerzo por la creación de una nueva FEUCR incluyente. Una visión que todos compartimos.

¡Muchas gracias por su visita!

Felicidades coolaboradores,

EyP

jueves, 27 de septiembre de 2007

Tirar piedras teniendo techo de vidrio

Roberto J. Gallardo N.
Escritor invitado Economía y Política
Tomado de www.roberto-gallardo.blogspot.com

La solicitud que hace el diputado Oscar López para que se cancelen las credenciales de los 25 diputados del Partido Liberación Nacional sorprende por dos razones. Primero, nunca oimos al diputado López quejándose cuando el PAC "administraba el quórum", grosero eufemismo para denominar lo que no era mas que un rompimiento intencional del quórum; segundo, llama la atención que el diputado que ha solicitado más permisos para ausentarse del plenario (mas de 130 veces en alrededor de 250 sesiones) se indigne por las ausencias de sus colegas.

El proceso hacia el referéndum ha revelado un gran oportunismo político de parte de algunos actores, que pretenden llevar agua a sus molinos políticos con un tema que merece mucho más rigor. Pero no se le pueden pedir peras al olmo.

EyP

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Comercio, inclusión y paz

Miguel Martí
Periodista y consultor en comunicación
Tomado de La Nación

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los líderes europeos, escuchando el clamor de sus pueblos, hicieron la firme promesa de que no habría una tercera guerra en Europa.

Pero ¿cómo hacer para evitar que naciones y pueblos que eran enemigos desde hacía siglos aprendieran a vivir en paz y, además, promovieran la justicia?

La respuesta fue el comercio, aunado a la democracia y la mejora social.

Decidieron que, si sus economías se hacían interdependientes, paulatinamente irían desapareciendo las razones que los empujaban a la guerra y serían sustituidas por razones que los empujarían a la paz. Además, crearían mayor riqueza para promover el bienestar y la justicia.

Unión Europea. Fue así como nació la Comunidad del Carbón y del Acero, que evolucionaría y crecería hasta ser la actual Unión Europea. Ya pasaron más de 60 años. Europa ha evitado otra guerra generalizada.

Por ese camino transita ahora el mundo. Por aquí ha transitado, en parte, Costa Rica. Pero aún nos falta camino por recorrer, dentro y fuera del país.

La República Popular China y Estados Unidos se consideraban mutuamente adversarios, hasta que en la década de los 70 decidieron impulsar el comercio entre ambas naciones. Hoy día, aunque persisten diferencias, son más socios comerciales que enemigos y, sobre la base de intereses compartidos, pueden avanzar más y mejor para construir una relación pacífica.

Al día de hoy existen más de 1.000 tratados de libre comercio o de protección de inversiones firmados entre los más diversos países del mundo. Cuanto más comercio, más bienestar para todos, más intereses compartidos, más entendimiento mutuo y, por ende, más respeto y tolerancia por las diferencias. Cuanto más comercio, mejores oportunidades para la paz, el progreso, la justicia y la equidad.

Estrategia exitosa. Y si el comercio ayuda a la paz entre las naciones, con más razón debe hacerlo internamente en ellas. ¿Qué sentido tiene generar riqueza si con ella no se beneficia la mayoría? Ya lo dijo un visionario empresario suizo: no pueden existir empresas exitosas en sociedades fracasadas.

Nuestro gran reto consiste en dejar atrás la mentalidad excluyente que separa el mundo en disyuntivas. Necesitamos tanto del mercado como del Estado, del empresario como del sindicalista, de la iniciativa individual y de la regulación inteligente.

Necesitamos una estrategia económica exitosa. Ya la tenemos desde hace 25 años. El TLC la consolida y la fortalece. Necesitamos también una estrategia social exitosa. La tuvimos, pero se ha deteriorado. Entre todos tendremos que reconstruirla.

Mantengamos la estrategia económica, cuyos resultados demuestran que sí funciona, y arreglemos con urgencia lo que debe ser arreglado: los temas de justicia, equidad y promoción del bienestar para la mayoría.

¡Sí al TLC, en un país inclusivo y en paz!


EyP

lunes, 24 de septiembre de 2007

La corazonada de los gringos buenos

Roberto J. Gallardo N.
Escritor invitado Economía y Política
Tomado de www.roberto-gallardo.blogspot.com

Con toda la razón los opositores del TLC se han quejado sobre la injerencia del embajador estadounidense en los asuntos internos de Costa Rica, tomando posición a favor del tratado. Pero ahora resulta que para avanzar la causa del No el PAC, el mismo que anuncia que desconocerá el resultado de la votación del 7 de octubre, se trajo a dos congresistas gringos para que hagan lo mismo que ha venido haciendo el embajador estadounidense, pero a favor del "No". Aquellos son gringos buenos, este un gringo malo.

Aquí hay que decir algunas cosas. Primero, parece muy ingenuo -y hasta irreponsable- creer que dos congresistas puedan hablar con propiedad y seguridad de lo que piensan los otros 99 senadores y los otros 434 representantes que conforman el Congreso estadounidense, sobre todo si dentro de un año la configuración de ese congreso puede cambiar dramáticamente, cuando se elijan todos los miembros de la Cámara baja y un tercio del Senado. ¿Pueden estos gringos buenos asegurar que nada cambiará?

Segundo, ¿qué tienen que perder estos gringos buenos si sus predicciones no son correctas? Nada. Por eso pueden darse el lujo de venir y decir lo que quieran. Si el país no ratifica el tratado y los poderosos lobbys estadounidenses se mueven para sacar al país de la Iniciativa de de la Cuenca del Caribe, ¿pondrían en peligro sus puestos en el Senado y la Cámara de Representantes estos gringos buenos oponiéndose a estos grupos que son los que financian sus campañas y la de sus candidatos presidenciales? En la coyuntura política que enfrentará Estados Unidos en los próximos meses quién tendrá mas peso, ¿los textileros de Carolina del Norte interesados en bloquear la competencia costarricense y capaz de donar millones de dólares a las campañas políticas, o Costa Rica? Solo hace falta un poco de sentido común para darse cuenta. No se trata de justicia o equidad. Se trata de la realidad política de un país que como Estados Unidos se encamina a una contiena electoral cerrada en la que el apoyo de los grupos organizados es fundamental. Ante esta realidad, la influencia del país será muy limitada.

Y finalmente, ninguno de los gringos buenos asguró que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe sea eterna. Lo que dijeron es que no hay ambiente para su derogación en el Congreso. Tal vez no en este, pero no pueden hablar del que venga. Pero en el fondo nada cambia: la ICC sigue siendo una concesión unilateral susceptible a ser derogada. Hoy, mañana, dentro de tres meses o tres años, estaríamos a expensas de los gringos, malos y buenos. ¿Estamos dispuestos a apostar nuestro futuro a la corazonada de dos gringos, por más que se nos quiera hacer creer que son buenos? Yo por lo menos, a eso sí le digo NO.

jueves, 20 de septiembre de 2007

¿Es posible la reforma del Estado?

Roberto J. Gallardo
Escritor invitado de EyP
Tomado de El Financiero

Para contestar la pregunta del título, es necesario hacer algunas consideraciones preliminares. La expresión “reforma del Estado” se comenzó a escuchar en el país a principios de la década de los ochentas, y fueron algunas instituciones financieras internacionales quienes introdujeron el término en el vocabulario político costarricense.

Pero como es común con este tipo de conceptos, su interpretación desde ópticas ideológicas diferentes resulta en programas de reforma distintos. Por ser la visión que esas instituciones impulsaron, y porque durante mucho tiempo solo se habló del tema con este sentido, la mayor parte de la población asocia la reforma del Estado con “desmantelamiento del Estado”. Pero el tiempo de ese paradigma ha pasado, como lo admiten las mismas instituciones que lo impulsaron y es momento de acometer la reforma desde otra óptica.

¿Cuál es el objetivo de un proceso de reforma del Estado? Aunque parezca obvio decirlo: hacer más eficientes las instituciones estatales.

Pero, y aquí empiezan a perfilarse las diferencias con respecto al pensamiento anterior, no se trata de una eficiencia en función de un equilibrio macroeconómico, sino de los servicios que se brindan, de lo que los ciudadanos reciben del Estado, no como un concepto sino como una realidad cotidiana.

Se trata de examinar las áreas en donde se produce una interacción entre las personas y el aparato estatal y buscar formas para hacer más fluida, transparente y eficaz esa interacción.

Definida así, debe ser un cúmulo de reformas, tanto en el ámbito de lo cotidiano, como en el plano de las cambios institucionales a gran escala. Es bajo esta premisa que se ha organizado el trabajo de la Comisión de Eficiencia Administrativa y Reforma del Estado (Ceare), instancia conformada por Kevin Casas, segundo vicepresidente y ministro de Planificación, para que asuma un papel consultivo en esta materia.

La Ceare cuenta con 18 meses para ejecutar su labor, dividido este plazo en dos etapas. En una primera fase, hasta febrero del próximo año, se dedicará al análisis y discusión de medidas de reforma que sean potestad exclusiva del Poder Ejecutivo, con el objetivo de que una vez finalizada esta etapa, el Gobierno cuente con una serie de acciones que pueda adoptar en el inmediato, corto y mediano plazo.

En una segunda etapa, la Comisión se abocará al análisis y discusión de aquellos temas cuyas medidas requieran el aporte y concurso de otros Poderes del Estado u otras instancias fuera del Gobierno Central.

En este ciclo es que se discutirán algunos de los grandes temas como los relacionados con el control de la gestión pública, la organización de la administración, y la transparencia y rendición de cuentas, por citar algunos.

Como es evidente, los temas aquí son más complejos, por lo que el proceso de consolidación y ejecución de las reformas es mucho más prolongado y sin duda excede el plazo de vigencia de la Ceare.

Esta delimitación de los ámbitos de la discusión tiene como propósito asegurarse de que el trabajo de la Comisión se materialice en el menor plazo posible, sin abandonar los grandes temas que sin duda deben ser discutidos.

Si la Ceare logra sugerir medidas que puedan adoptarse en el inmediato, corto y mediano plazo por parte del Poder Ejecutivo, y dejar planteadas iniciativas acerca de los grandes tópicos en el tema que puedan ser base para amplios acuerdos parlamentarios y la adopción de políticas públicas en un plazo de tiempo razonable, quedará claro que, entendida de esta manera, la reforma del Estado no solo es perfectamente posible sino además imprescindible.

Competencia y beneficios

Editorial de El Financiero

Creer que las aperturas de los mercados de seguros y telecomunicaciones son resultado del Cafta es atribuirle a este tratado poderes que ningún instrumento legal posee. Los monopolios naturales son el resultado de la tecnología y no de la ley.

Un monopolio natural existe cuando la tecnología impide que dos o más proveedores de servicios puedan coexistir rentablemente en un mercado, generalmente porque la ventaja del más grande en términos de costos es tal que llega a ser, o se mantiene, como el único proveedor en el mercado. Cuando esto sucede, no habrá competencia, aunque la ley la permita, y la regulación directa es el único instrumento para evitar que el monopolista abuse de su poder.

De forma similar, cuando la ley intenta imponer un monopolio allí donde la tecnología permite la competencia, lo que se logra no es suprimir la competencia, sino crear un mercado que puede ser negro o gris, pero en cualquier caso, la competencia aflora y los recursos públicos se desperdician intentando suprimirla.

Esto es precisamente lo que ha sucedido en los dos mercados que analizamos.

El monopolio en los seguros de vida y salud existe, en la práctica, únicamente para los consumidores de más bajos ingresos, ya que la clase media alta y la clase alta compran seguros cuando viajan, o los compran a los vendedores que de manera cada vez más abierta operan en el mercado. La ficción jurídica del monopolio lo que hace es crear inseguridad –pues los seguros se compran a operadores no regulados localmente–, limitar la oferta de productos disponibles en el mercado y excluir al segmento que más se podría beneficiar del acceso a seguros más baratos y en particular a los pequeños y medianos empresarios.

En el caso de las telecomunicaciones, la situación es un poco más complicada y ciertos segmentos del mercado probablemente todavía son un monopolio natural, mientras que en otros la competencia es posible. Pero son precisamente la telefonía móvil y los servicios de redes privadas e Internet, los que se están abriendo a competir.

En cuanto a la telefonía móvil, la evolución tecnológica permite un uso más eficaz del espectro radioeléctrico, de manera que varios operadores pueden ofrecer sus servicios de manera simultánea dentro del rango de frecuencias reservado para este uso.

En el caso de Internet sucede algo parecido: sobre una misma red muchos operadores pueden ofrecer sus servicios, mientras que el acceso a la red mundial, que hoy debe realizarse forzosamente por medio del ICE o Racsa, pueden realizarlo directamente los proveedores de servicios e incluso los usuarios, ya sea por medio de conexiones satelitales o comprando “ancho de banda” en las conexiones de cable submarino ya existentes o aquellas de las que se llegue a disponer en el futuro.

En síntesis, el dilema que tenemos enfrente no es el de abrir o no abrir los mercados de seguros y telecomunicaciones, sino el de hacerlo de manera clara y transparente, o bien permitir que la competencia siga ocultándose en la sombra de un mercado que a veces parece gris y otras negros. Esto es casi lo mismo que decir que nuestro verdadero dilema es escoger entre unos mercados abiertos y bien regulados, lo que protege a los consumidores y evita las prácticas monopolísticas y anticompetitivas, o bien unos mercados mal abiertos y peor regulados, en los que unos consumidores quedan excluidos y otros expuestos a peligros innecesarios y por eso mismo injustificados.

Los compromisos que nuestro país asumió en el TCL, por tanto, no son sino una “puesta al día” de nuestro país con la realidad tecnológica y financiera. Aun sin TLC deberíamos avanzar, aceleradamente, en la apertura de estos mercados, la transformación de los operadores públicos para que puedan operar con eficiencia en un mercado abierto y, finalmente, en el fortalecimiento de los entes reguladores, de manera que los consumidores sean los grandes ganadores de la apertura.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Nada que ver

Roberto J. Gallardo N.
Escritor invitado Economía y Política
Tomado de www.roberto-gallardo.blogspot.com

¿Cómo afecta la posición de quienes apoyamos la aprobación del TLC el memorándum Casas-Sánchez? De ninguna manera. La pregunta parece extraña e innecesaria, pero pareciera que los opositores del tratado creen que el memorándum invalida las razones que esgrimen quienes votaremos "SÍ" el 7 de octubre. Nada más alejado de la realidad.

Tampoco nos deslegitima moral o intelectualmente. Aquí que cada palo aguante su vela. El Ministro y el diputado deberán asumir la responsabilidad de sus actos. Si eso tendrá consecuencias sobre sus carreras políticas o si los descalifica políticamente solo el tiempo lo dirá (eso de pronunciar políticamente liquidados a ciertos actores políticos parece más un deseo secreto que una predicción objetiva, sobre todo si consideramos que un expresidente, acusado de hechos infinitamente más graves que ser autor de un memorádum imprudente, se encuentra al borde de una nueva candidatura presidencial). Pero eso es asunto de ellos. El resto de quienes apoyamos la aprobación del TLC no tenemos nada que ver con esto y no debemos cargar (ni dejar que nos quieran hacer cargar) con responsabilidades ajenas.

Desde el punto de vista de las razones que tenemos para apoyar la ratificación del tratado nada ha cambiado. Por supuesto que quienes se oponen tratarán de descalificar moralmente esta posición, pero eso es simplemente otra estrategia, de las mcuhas que se han utilizado en este proceso. Una que por cierto no habría desentonado en el famoso memorándum.

viernes, 17 de agosto de 2007

Encuesta de la Escuela de Estadística de la UCR

Roberto J. Gallardo N.
Escritor invitado Economía y Política
Tomado de www.roberto-gallardo.blogspot.com

Mas que los resultados de esta nueva encuesta de la Escuela de Estadística de la UCR dada a conocer el día de hoy (50.2% a favor del Sí y 38% del No), me interesa formular algunas preguntas y hacer algunas reflexiones. ¿Qué dirán en la Escuela de Matemática sobre una encuesta realizada por la misma UCR y que muestra resultados completamente opuestos a los que obtuvieron en su consulta? ¿O qué pensarán en la Escuela de Estadística de la encuesta de la Escuela de Matemática? ¿Será cierto como se rumora en la Universidad que los docentes de Estadística se han mostrado muy incómodos porque la Rectoría de la UCR avala ambas encuestas y los mete en el mismo saco cuando las diferencias de rigurosidad son tan evidentes?

¿Qué pensarán ahora quienes celebraron ruidosamente los resultados de la "encuesta" de Matemática y no se detuvieron a valorar objetivamente sus carencias?. ¿Qué harán los que con ligereza asombrosa descalifican encuestas sin aportar pruebas solo porque los resultados no los favorecen? ¿Cómo explican quienes suscriben la teoría de una conspiración de las casas encuestadoras comerciales para manipular los números, que los resultados obtenidos por esas empresas coinciden de manera casi perfecta con los obtenidos en la consulta de la Escuela de Estadística?

Eventualmente, la implacable realidad, que algunos pretenden negar desde las torres de marfil de una academia desligada de la sociedad (la de aquellos que confunden militancia con excelencia), impondrá su verdad sobre los intentos de una interpretación interesada e irresponsablemente poco rigurosa de la coyuntura. Para los que trabajamos en la Universidad de Costa Rica es una pena que se haya permitido el relajamiento de los estándares en aras de "la causa". Ojalá que pasado todo esto las autoridades universitarias propicien una valoración objetiva y rigurosa del papel que las universidades en general y la UCR en particular han jugado en esta etapa histórica.

lunes, 13 de agosto de 2007

El "SÍ" de Franklin Chang

Por Roberto Gallardo
Escritor Invitado Economía y Política
Tomado de www.roberto-gallardo.blogspot.com


Antes de anunciar que votará "SÍ" en el referendo del 7 de octubre, Franklin Chang era un ciudadano modelo, probablemente uno de los costarricenses más exitosos de la historia. Sus logros son producto del estudio constante, de la disciplina y de altos estándares éticos. Los costarricenses admiramos su humildad y su apego a nuestros valores comunes, que se sienta orgulloso de ser costarricense. Y esto último no solo es un discurso retórico: cuando terminó su servicio en el programa espacial escogió Costa Rica, teniendo posiblemente ofertas de otros países interesados, como base para el desarrollo del motor de plasma, el que impulsará las futuras expediciones espaciales.

Cuando el presidente Pacheco lo llamó a integrar la denominada Comisión de Notables, la elección, además de la de los otros distinguidos miembros, fue recibida positivamente por la la población. Cuando la Comisión emitió su informe, el mismo se tomó como un ejemplo de mesura, reflexión y objetividad.

Pero todo cambió en el momento en que Chang decidió anunciar que votará positivamente en el referendo del 7 de octubre. Súbitamente el destacado científico costarricense es un personaje cuestionable con oscuros intereses comerciales, los que antepone al interés nacional. Según algunos, el apoyo de Franklin Chang al TLC no puede ser producto de un análisis concienzudo y objetivo, sino que se origina en un contrato de construcción que la embajada estadounidense le otorgará (u otorgó, dependiendo de la versión que uno oiga) a la compañía constructora de su hermano. Es posible explicar el apoyo de Chang porque su compañía necesita la inversión del gobierno de los Estados Unidos, pero nunca porque haya hecho una valoración equilibrada del texto (que sabemos con certeza estudió a fondo como parte de su trabajo en la Comisión de Notables), y que concluyera, tal y como lo dijo, "que lo positivo supera lo negativo". Y aunque parezca increíble, algunos descalifican su posición porque en el fondo... ¡no es costarricense! (http://www.prensalibre.co.cr/2007/agosto/10/opinion05.php).

La falacia ad hominem normalmente es utilizada por los pequeños de espíritu y por aquellos de no tienen recursos para rebatir la posición autorizada de personas de la estatura de Franklin Chang. Los ataques mezquinos que ha venido sufriendo este costarricense notable no hacen mas que evidenciar las carencias de quienes lo atacan.

Y que conste que no se trata de que Chang sea infalible o que su posición no sea debatible, sino que es un costarricense que merece respeto por lo que piensa y que se debe discutir su posición sin acudir al pobre argumento del ataque personal. Respeto que no solo se merece el Dr. Chang, sino todos los costarricenses.